En Occidente una persona reconoce, en promedio, 1000 logos de marcas comerciales pero no mas de diez plantas autóctonas de su entorno.

 
Las flores y plantas representadas son especies autóctonas o que crecen en la ciudad de Buenos Aires. En algunos casos, su tamaño está exagerado, pero se las ve en su tamaño real dentro de un círculo como si estuvieran bajo un zoom o lupa mostrando su tamaño real. Son flores muy pequeñas que no vemos si no prestamos atención.
 
La instalación esta colgada con imanes y prevé que algunas flores puedan ser cambiadas según la época del año en la que florecen, especie de recuerdo de lo que pasa en la naturaleza mientras estamos en la ciudad.
 
La enredadera surgió a partir de esta idea pero también como un intento de transformar el material radiográfico.
La radiografía, material de descarte en vías de extinción y bidimensional se recicla en un objeto artístico vegetal y tridimensional, reforzando así la idea de transformación.